En 2017, el equipo de Trekkinea se embarcó en una expedición al corazón del Cuerno de África. Nuestro destino: las Montañas Simien en Etiopía. Fue un viaje de contrastes profundos, donde la majestuosidad de la naturaleza nos enamoró, mientras que la cruda realidad social del país dejó una huella imborrable en nuestra memoria.

El inicio de la aventura: De Addis Abeba al Nilo Azul
Nuestra expedición comenzó en Addis Abeba, la capital más alta de África (2.300 msnm), un preludio perfecto para la altitud que nos esperaba. Tras un vuelo interno a Bahar Dar, nos sumergimos en la fuerza de la naturaleza visitando las cataratas del Nilo Azul (Tis Isat).
El itinerario cultural continuó con una navegación por el Lago Tana y una inmersión histórica en Gondar, conocida como la «Camelot de África» por sus espectaculares castillos y recintos reales del siglo XVII.
Trekking por el Parque Nacional de las Montañas Simien
El verdadero desafío comenzó en Sankaber (3.240 m). Adentrarse en el Parque Nacional de las Montañas Simien es entrar en un mundo vertical de desfiladeros infinitos y vegetación exuberante.
- Cascada Jinbar: Un salto de agua que parece sacado de una leyenda.
- Pico Bwahit (4.430 m): Nuestra primera gran cumbre y el segundo pico más alto del país.
- Ras Dashen (4.543 m): El techo de Etiopía. Establecimos campo base en Ambiko para acometer la ascensión a esta mítica montaña.

Una lección de humanidad en el corazón de la montaña
Más allá de las cumbres, Etiopía nos regaló una de las experiencias más humanas de nuestra trayectoria. Al descender del Ras Dashen, una madre nos pidió auxilio para curar una herida profunda en la rodilla de su hijo.
Lo que empezó como una cura básica con nuestro botiquín, se convirtió en un «hospital de campaña» improvisado. Con un farmacéutico en el grupo y mucha voluntad, atendimos desde infecciones tratadas erróneamente con boñiga de vaca hasta reparaciones de emergencia en el equipo de los rangers del parque con cinta americana.
Esta experiencia nos mostró la dura realidad de las zonas remotas de Etiopía, donde la falta de personal médico y profesores marca el destino de sus comunidades.

El final del camino: Lalibela y el legado de Lucy
Tras el trekking, volamos hacia Lalibela. Allí descubrimos las once iglesias monolíticas excavadas en roca, una «Nueva Jerusalén» del siglo XII que desafía la ingeniería moderna.
Para cerrar el círculo, regresamos a Addis Abeba para visitar a «Lucy» en el Museo Arqueológico Nacional —nuestra antepasada de más de 3 millones de años— y perdernos en el bullicio del Merkato, el mercado al aire libre más grande del continente.

Conclusión: ¿Por qué viajar a Etiopía con Trekkinea?
Etiopía no es solo un destino de montaña; es un viaje de transformación personal. Es la combinación perfecta entre el desafío físico del trekking de altura y el choque cultural más auténtico.
Puedes reservar este viaje desde nuestra web: Viajes Trekkinea
