El Trekking del Everest nos adentra en el valle del Khumbu, el valle del pueblo sherpa en el corazón del Himalaya. Es Nepal una referencia para los viajes de montaña donde se puede disfrutar de algunos de los trekkings más espectaculares del mundo al pie de las grandes montañas que superan los ocho mil metros de altitud o realizar alguna de las escaladas a montañas que superan los seis mil metros. Por supuesto, para las personas que estén preparadas, también cabe la posibilidad de acometer la escalada de alguna de las ocho montañas de más de ocho mil metros que se encuentran en este bonito país.
Para realizar el Trekking del Everest tendremos varias opciones, a continuación comentaremos la más sencilla y accesible que discurre por el valle del Khumbu. Otra magnífica opción, pero más exigente es el Trekking del Everest por Gokyo.

Tras la llegada a Katmandú, capital de Nepal, y descubrir la bulliciosa ciudad, su tráfico, sus gentes, sus hoteles, es hora de partir hacia el Everest. Desde el aeropuerto tomaremos un vuelo en avioneta, de unos 16 pasajeros, que nos llevará a uno de los aeropuertos más peligrosos del mundo, el aeropuerto de Lukla, en el pueblo de nombre homónimo situado a unos 2.700 metros de altitud.
En Lukla, donde comienza el Trekking del Everest, nos encontraremos con nuestro equipo de porteadores y tras repartir los equipajes, iniciaremos el trekking hasta Phakding en una jornada cómoda. Los caminos son cómodos y están bien elaborados, lo que no resta el esfuerzo que tendremos que realizar en las numerosas subidas y bajadas que durante los próximos días nos esperan.
Al día siguiente, desde Phakding, nos vamos a Namche Bazar, capital del pueblo sherpa. El precioso pueblo, con forma semicircular, presenta numerosos alojamientos, tiendas de ropa o pastelerías. Su ubicación es fantástica y desde aquí parten numerosas expediciones que en primavera intentan coronar el Everest. En Namche Bazar se suele dejar un día extra para mejorar nuestra aclimatación a la altitud, decisión siempre muy acertada.

Tras el día de aclimatación el trekking por Nepal sigue rumbo a Tengboche donde nos encontraremos el magnífico Monasterio de Tengboche. Es este un lugar privilegiado, con unas excepcionales vistas hacía el Amadablam, una de la montañas más bonitas que se pueden conocer o hacia una de las montañas que superan los ocho mil metros, el Lhotse de 8.516 metros. Los alojamientos en estos pueblos tienen lugar en modestos tea house o lodge que se suelen componer de un salón común donde se cena y donde suele haber una chimenea. Las habitaciones suelen ser de dos plazas y sin calefacción, es decir, que en el momento que te vas del salón, lo conveniente es meterse al saco de dormir para no pasar frio.
Cada día el camino va ganando altitud, así los próximos días pasaremos por Dingboche, Lobuche y, en una exigente jornada a Gorak Shep, último lugar habitado ubicado bajo del imponente Pumori y la esbelta silueta del Nuptse. Desde Gorak Shep, a 5.140 metros, parte el camino hacia el Campo Base del Everest, y en unas 3 horas, podremos ir y volver. Desde este enclave único y sobrecogedor tendremos además la posibilidad del ascenso, al atardecer o al amanecer, a Kala Patthar, una modesta montaña de 5.550 metros pero perfecta atalaya sobre el Everest.

Tras varios días transitando por notables altitudes, es hora de comenzar el descenso rumbo a Pheriche. Este pueblo cuenta con un rudimentario hospital que sirve de apoyo a muchos montañeros y es gestionado por la Asociación Himalaya de Rescate (HRA). Mientras perdemos altura tenemos ante nuestros ojos grandes montañas como el Amadablam, el Cholatse o el Taboche.
Durante el trekking, los desayunos son a base de café, té o cacao acompañados de pan chapati, pan tibetano, porridge, tsampa, tostadas… La hora del almuerzo suele coincidir en alguna de las pequeñas villas o lodges que encontramos en nuestro camino y suele constituir un solo plato de pasta, sopa sherpa o dal bhat. Para la cena, ya en el lodge puede haber más variedad y tiempo para elegir, pudiendo encontrar pizza, filetes de pollo, momos o dal bhat que nunca falta y nos da muy buena energía durante el camino.
Desde Pheriche sigue nuestro viaje por Nepal rumbo a Tengboche y su precioso Monasterio budista en el que, con suerte, podremos disfrutar, en el mayor de los silencios, de la oración de los monjes budistas. Un lugar que abruma con las montañas que le rodean y un lugar en el que se respira paz y armonía.
Partimos hacia Namche Bazar por un camino que nos lleva entre rododendros y enebros. Atravesamos el río y remontamos la pronunciada subida hasta el camino que bifurca para realizar el Trekking del Everest por Gokyo. Ahora, un sencillo camino, sin apenas desnivel, conduce nuestros pasos a Namche Bazar, no sin echar una última vista atrás para despedirnos del Everest, la montaña más alta del mundo.

La ruta por el Himalaya va llegando a su fin. El siguiente y largo día nos lleva, en varios ascensos y descensos a Lukla, pueblo en el que podremos celebrar el final del trekking del Everest. Normalmente aquí nos despedimos de los porteadores que nos han acompañado y ayudado durante la travesía.
Tras la celebración nos resta tomar el vuelo en avioneta a Katmandú, para lo que en ocasiones hay que armarse de paciencia. Una vez en Katmandú nos alojaremos en nuestro hotel y podremos aprovechar el tiempo para visitar la estupa de Buda (Boudhanath), el Templo de los Monos (Swayambhunath) o recorrer el asombroso barrio de Thamel.
Si quieres realizar la ruta al Campo Base del Everest, escribe a la agencia de viajes de montaña Trekkinea y disfrutarás de un gran viaje.
